De piedra cual moais

La mítica isla de Rapa Nui estaba en los primeros puestos de nuestra lista de deseos cuando emprendimos el viaje y no nos ha decepcionado. Este pequeño triángulo volcánico sin apenas sombras es un lugar realmente único, donde los moais comparten escenario con un paisaje de cráteres de aspecto casi surrealista, recortándose sobre el pacífico.

Al aterrizar en el aeropuerto de Hanga Roa, la principal y única población de Isla de Pascua, un par de réplicas de moais nos dan la bienvenida para ir haciendo boca.

Moais restaurados en Ahu Akivi

Moais restaurados en Ahu Akivi

Atardecer en Tanai

Atardecer en Tanai

Como a los propios rapa nuis les gusta decir, la isla es toda ella un museo al aire libre, donde uno puede caminar alrededor de aldeas ceremoniales, canteras de estos misteriosos gigantes de piedra, ahu (altares palestra) de piedra que quedaron sin moais durante las sucesivas guerras internas o tubos de lavas modificados por sus habitantes para ser utilizados como refugio.

Moais en la playa de Anakena

Moais en la playa de Anakena

Frente a la costa de Hanga Roa

Frente a la costa de Hanga Roa

Como siempre en estos casos, es conveniente ir poco a poco y no comenzar por uno de los lugares más impresionantes. Pero nuestro paso por la isla coincidía con la celebración de la Tapati, una fiesta tradicional rapa nui, de manera que para asistir a una de sus celebraciones montamos nuestra tienda de campaña recién comprada en Santiago, dejamos las mochilas y nos fuimos sin perder tiempo a buscar una manera de llegar desde Hanga Roa hasta el volcán Rano Raraku.

Esta primera experiencia en la isla la vivimos acompañados por Luís y Marcos, un par de méxicanos que nos alegró los días en Isla de Pascua y con los que pasamos muy buenos momentos. Ellos fueron nuestros vecinos de tienda y también los culpables de que nos aficionáramos al autostop, el modo más barato y hasta práctico de viajar en Rapa Nui.

Cráter del volcán Rano Kau

Cráter del volcán Rano Kau

Julio queriéndose convertir en 'hombre pájaro'

Julio queriéndose convertir en 'hombre pájaro'

Junto a este cráter se encuentra la famosa cantera de moais, que debido a las circunstancias históricas ha quedado como congelada en el tiempo. En esta gigante guardería de gigantes de piedra se pueden ver los distintos estados de construcción, talla y traslado de las estatuas

Moai a medio tallar en la cantera

Moai a medio tallar en la cantera

Guardería de moais en la cantera

Guardería de moais en la cantera

A 3.700 kilómetros de las costas de Chile y otros tantos de Tahití, Rapa Nui es realmente un punto en la inmensidad del océano Pacífico, o como su nombre nos recuerda, ‘el ombligo del mundo’.

La variedad de tipos de moais, sus místicas localizaciones junto al mar, dándole la espalda al océano o incluso de cara al atardecer en los solsticios son ya una razón de peso para viajar a uno de los lugares más aislados del planeta, pero también hay otras, sus paisajes y los espectaculares cráteres de sus volcanes.

Una de las características que más nos sorprendió y a la vez divirtió en Isla de Pascua es la mezcla de culturas. El físico y herencia polinésica de sus habitantes se funde con la adopción del idioma y costumbres chilenas, formando algunas combinaciones tan llamativas como los nombres españoles con apellido rapa nui, o el acento marcadamente chileno que intercalan con expresiones propias. Pero aunque esta fusión pueda parecer rica e interesante, el sentimiento de independencia sigue vivo en Rapa Nui, que proclama su deseo de autonomía en letreros bien grandes a las puertas de su parlamento.

Mezcla de culturas en Isla de Pascua

Mezcla de culturas en Isla de Pascua

Recorriendo tubos de lava con Luis y Marcos ¡vaya par de mexicanos!

Recorriendo tubos de lava con Luis y Marcos ¡vaya par de mexicanos!

Tenemos que reconocer que nos ha ocurrido en muchos momentos durante el viaje, pero en Rapa Nui el número de veces en las que nuestras miradas se cruzaron para compartir este privilegio han sido casi una constante.

Potro descansando a su aire por la isla

Potro descansando a su aire por la isla

Desembocar de repente ante el cráter Rano Kau, después de una abrasadora subida por la falda del volcán; un baño en la bonita playa de Anakena mientras nuestros ojos van de las cristalinas aguas a la hilera de moais reconstruidos sobre su ahu; caminar por la estrecha senda que bordea los acantilados entre Anakena y la caleta de Ovahe, de donde se extraía la escoria volcánica de color rojo para tallar los ‘moños-sombrero’ que lucen algunos moais; o simplemente caminar por las escarpadas colinas donde campan a sus anchas las manadas de caballos rapa nuis, es un privilegio por el que merece la pena cruzar el Pacífico varias veces, e incluso abrasarse bajo el duro sol polinésico.

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Autor

Aún no estoy segura de si yo llevaré a la mochila o la mochila me llevará a mi.

4 Comentarios en “ De piedra cual moais ”

  1. Segundo articulo que leo hoy sobre Pascua, sin duda uno de los lugares que mas me llaman la atencion, no se si por los Moais, por estas alejado de todo, o porque, pero es uno de los lugares que mas me apetece visitar

  2. Cada vez que leo sobre esta isla (y me pasa como a Bryllo, es el segundo post que leo al respecto en las últimas 48 horas), me entran unas ganas atroz de ir a ver esas curiosas esculturas!
    Un saludo

  3. Oyeeeee, estais bien? Cómo ha ido por Chile? Dar señales de vida. Un beso.

  4. pues sigo con la misma opinion,vaya fotos!!!y q caras de felicidad!!!

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