El cóndor pasa… por el Cañón del Colca

¿Os ha volado alguna vez un cóndor por encima? Los había visto en televisión, pero de verdad, que no es lo mismo la imagen plana que ver a un cóndor acercarse, planeando, cada vez más grande, empezar a distinguir su collar blanco, su cresta, cada vez más grande. Notar el aire que se desliza sobre el cañón, su sombra pasando sobre ti y alejándose. Después de mi primer encuentro con cóndores he soñado varias veces con ellos.

Condor volando sobre el Cañón

Condor volando sobre el Cañón

Son unos seres inquietantes. Majestuosos y a la vez con un punto aterrador. Quizá os parezca exagerado, pero teniendo en cuenta que pueden llegar a medir lo mismo que yo de pie y hasta 4 metros de la punta de una ala a la otra, a mi me producen un desasosiego que por lo que parece se ha colado en mi subconsciente.

El Cañón del Colca es un lugar tan impresionante como sus moradores más famosos, los cóndores. Después de ver a las bestias planear sobre la profunda abertura que caía kilómetros abajo, nos dirigimos nosotros también al fondo del cañón.

Pueblos en el Cañón del Colca

Pueblos en el Cañón del Colca

El trekking comenzó en Cabanaconde. Habíamos decidido tomárnoslo con calma y disfrutar durante 3 días del segundo cañón más profundo del mundo (sólo lo supera por unos metros el también peruano, Cañón de Cotahuasi). El Cañón del Colca tiene unos 3.400 metros de profundidad, el doble que el famoso Grand Canyon del Colorado.

Por suerte, nosotros no bajamos en la parte más profunda, porque os aseguro que descender un desnivel de unos 1.300 metros en pleno mediodía y luego tenerlo que subir del tirón dos días después, a las cinco y media de la mañana, ya es suficiente para curarnos nuestros instintos masoquistas durante unas semanas.

Cañón del Colca en Perú

Cañón del Colca en Perú

Lo cierto es que una vez hecho y sudado la gota gorda, la experiencia de pasar la noche en las profundidades del cañón, rodeados por imponentes paredes verticales de roca, recortando un cielo negro intenso cuajado de estrellas y constelaciones, bien merece este pequeño esfuerzo.

Además de los espectaculares paisajes que durante estos días compartimos con nuestros amigos los cóndores, también visitamos algunos de los pueblos asentados en el profundo valle, donde la electricidad y las carreteras aún no han hecho su entrada triunfal.

Una de las noches la pasamos en San Juan de Chuccho y la segunda, en el verde oasis que desde el primer día veíamos, junto al lecho del río, allí en la lejanía, con el brillo de azules piscinas hipnotizándonos. ¡Y no resulto un espejismo! Las piscinas estaban allí, con el fondo rocoso del Colca como escenario.

El premio en forma de piscina

El premio en forma de piscina

Al día siguiente, nos esperaba la gran ascensión, y después de habernos metido el miedo en el cuerpo con la opción de las mulas que nos podían ayudar en la ‘escalada’, la verdad es que la superamos con nota. La mayoría del grupo subimos los 1.300 metros de desnivel en unas dos horas y media, por debajo de la media, que está en 3 horas. Eso sí, os podéis imaginar cómo nos supieron los huevos fritos que nos comimos al llegar por fin de regreso a Cabanaconde.

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Aún no estoy segura de si yo llevaré a la mochila o la mochila me llevará a mi.

4 Comentarios en “ El cóndor pasa… por el Cañón del Colca ”

  1. madre mia!!!pues desde aki la piscina si parece un espejismo increible,una pregunta¿los huevos fritos,eran de condor?tienen que ser gigantes!!

  2. No, eran de gallina, creo… pero sabían a gloria!

  3. Qué buenos recuerdos! Lo hice hace un par de años con unos amigos y me encantó, disfruten mucho chicos!

  4. Hola Chicos!!! Luego de caminar Colca con el grupo, Erika y yo nos fuimos a Cotahuasi. Cosa distinta!!! Extrañabamos la piscina y la cama de Colca, en serio!

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