Navegando el Amazonas II (Iquitos – Triple Frontera)

Después de nuestro primer viaje en barco por el Amazonas nos creíamos veteranos del tema, y que ya estábamos hechos para la vida de marineros de agua dulce. Orgullosos de nuestro dominio de los pormenores de navegante ’hamaquero’, nos embarcamos de nuevo para experimentar una verdadera travesía a lo Apocalipsis Now. Repleta de aventuras, incomodidades e infinitas paradas en los pueblos de la ribera del rio.

Atardecer desde el barco

Atardecer desde el barco

Según parece, los barcos Eduardo son de 5 estrellas en esta parte del rio, y para superar nuestro segundo tramo del Amazonas viajamos en el Jorge Raúl, más caro y también más cutre. Nada más llegar comprobamos que el espacio para las hamacas se había reducido y el número de pasajeros se había multiplicado. Empezábamos mal. Además este cascarón lleno de óxido no disponía de ninguna sala con mesa y sillas para comer o echar una partida de cartas. Y mejor no entramos a detallar el tema sanitarios.

Hamacas, personas y gallos

Hamacas, personas y gallos

Aún con la moral alta afrontamos estas incomodidades con una sonrisa, que se nos fue borrando poco a poco durante las 4 horas de retraso parados en el puerto, ya que Capitanía no permitía zarpar al barco por exceso de pasajeros. Puede parecer una anécdota más, pero debemos añadir al contexto que hacía una semana en la misma ruta se había hundido otro barco igual a causa del sobrepeso (no sabemos si de personas, carga o coca). El balance era de un centenar de muertos. Pero aunque pasaban miembros de la tripulación y de la marina gritando que los viajeros sin billete debía abandonar el barco, allí no se movía nadie excepto para ponerse el chaleco salvavidas.

Arbol solitarios en el Amazonas

Arbol solitarios en el Amazonas

Superados los problemas con la cantidad de pasaje (debieron esconderse en los baños, porque allí seguíamos siendo ciento y los gallos), nos enfrentamos a otro. Un ‘amable’ compañero de viaje tuvo la desfachatez de dejarnos al cargo de sus gallos de pelea, que debíamos vigilar mientras él dormía plácidamente en su camarote. Imaginaros nuestra cara de incredulidad, mientras le decíamos que haríamos caldo si no nos los quitaba de allí en breve.

Ante nuestro desconocimiento en estas lides de encrespados gallos, tuvimos el honor de presenciar algunas escaramuzas, cuando espitosos y sedientos de sangre se lanzaban a descuartizar a su oponente en cuanto lo tenían al alcance. Otra de sus cualidades es no parar de cantar a cualquier hora. Conclusión, sus continuos kikirikis nos volvieron locos por el día y sus cantos gregorianos desde las 3 AM no nos dejaron dormir de noche. Mientras tanto, el ‘quillo’ peruano que si hubiera tenido coche lo habría tuneado, se iba a dormir a su claustrofóbico camarote y nos visitaba sonriendo para comprobar que su tesoro aún estaba fuera de la cazuela.

Aldea junto al río

Aldea junto al río

Y hablando de cazuelas, aquí se lo curraron más que en el barco desde Yurimaguas. Aunque seguíamos a base de arroz, frijoles y un poco de pollo (casi invisible), los cocineros conseguían que fueran platos más gustosos. Además no tenías que hacer cola, porque los mismos miembros de la tripulación repartían los platos por el barco. Luego, eso sí, búscate un rincón para comer, porque no hay mesas.

Aquí llegamos a una de las características más llamativas del glamuroso Jorge Raúl ¡toda su tripulación era travesti! O iba en camino. La primera sorpresa se convirtió en cotidianeidad cuando veíamos pasearse a los esbeltos grumetes y cocineros luciendo ombligos y cachas con contoneo de caderas.

Y salvando todas estas anécdotas que seguro se irán entremezclando en nuestro recuerdo, volvimos a surcar el gran río entre ardientes atardeceres, cuando el cielo se volvía rosa y la selva despertaba a su oscuridad y sus sonidos nocturnos.

Datos útiles:
Barco: Jorge Raúl
Salida: Iquitos (Horario) 19 h. (Real) 23 h. del sábado
Llegada: Santa Rosa 12 h. del lunes
Precio: 70 soles

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Si notas que tu vida pasa volando y la consideras una aburrida monotonía, pisa el freno. ¡Arriésgate! Cambia algo y verás como se anima el cotarro.

6 Comentarios en “ Navegando el Amazonas II (Iquitos – Triple Frontera) ”

  1. Gran aventura píxeles, pero al final hubo caldo de gallina o no?

  2. No hubo caldo porque temíamos que el pinta nos tirara por la borda y pareciera un accidente…

  3. Hola amigo, leí tu articulo y realmente es una pena todo lo que tienen que pasar para llegar a nuestra ciudades amazónicas, dicho sea de paso les felicito por el gran esfuerzo de ponerle buena cara a toda las malas rachas….
    Saludos.
    David

  4. La verdad fueron una aventuras maravillosas, que no me importaría volver a pasar. Además Iquitos nos gustó muchísimo, es una ciudad muy interesante y curiosa.

    Un abrazo!

  5. quiero ir de lima a iquitos en avion y de ahi ir en barco a la triple frontera a pasar el rato y de ahi regresarme a iquitos para regresar por avion a lima.. que tal la triple frontera necesito informacion de eso..

  6. La triple frontera es muy interesante si quieres conocer la selva amazónica. Puedes visitar pueblos cercanos, dormir en la selva, conocer la fauna, disfrutar del viaje en barco por el río y pasar unos días en Iquitos que es una ciudad realmente especial.

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