De pachinko, maids y otros vicios

A mi me gusta el bingo y las mujeres. Debo reconocer que estos japoneses aunque parezcan modositos, en el fondo son unos viciosillos pervertidos. No tanto como yo, por supuesto, pero los tengo a la zaga. Y aunque quieran aparentar ser tímidos y mojigatos, en el metro sólo leen mangas ‘guarrillos’, pillan unos buenos ciegos de sake al salir del curro y se les va la vista con las faldas de las chicas.

Julio embobado con el pachinko

Julio embobado con el pachinko

Entre sus invenciones más perversas debo destacar dos como las que más me han impresionado. La primera de ellas es el famoso Pachinko, una mezcla de máquinas tragaperras y pinball, en el que tienes que comprar bolas para ir metiéndolas en la máquina y conseguir más bolas. Yo no le veo el sentido, será porque lo mío es el bingo.

Los sitios para jugar pachinko son de locura, música a toda leche, muchísimo ruido de bolas cayendo y todos los jugadores fumando sin parar. Total, que al final, una vez te has gastado la paga, te has vuelto tarumba o te has cansado de ver caer bolas coges los cubiletes llenos de bolas conseguidas y los canjeas por premios, nunca por dinero. Aunque fuera siempre vi unas misteriosas taquillas que te compraban esos regalos

Folletos de los maid-cafes

Folletos de los maid-cafes

La otra diversión no es menos ‘turbadora’. Los llamados Maid Cafe son locales donde las camareras van disfrazadas de colegialas o niñas pequeñas. Según parece, se comportan de forma inocente y los clientes pueden jugar con ellas a viejos juegos de la infancia. De pequeño lo que más me gustaba era jugar a médicos, pero este par de cortarrollos no me dejaron visitar ningún café de estos y rememorar cuando era un pixelillo.

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Un comentario en “ De pachinko, maids y otros vicios ”

  1. hola hola y feliz navidaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    oye traerme unos comic d esos jajajaa¿julio,q ponia en ese cartel?