Persiguiendo a las nubes en Australia

Más de 3.000 kilómetros y un cambio horario y la lluvia con nosotros. Al salir de viaje uno suele informarse sobre la ruta, las carreteras, lugares que visitar, dónde dormir, pero hasta ahora no se me había ocurrido estudiarme el mapa de isobaras ni las corrientes de vientos.

Canguros en la carretera

Canguros en la carretera

Y digo hasta ahora, porque después de conducir más de 3.000 kilómetros en 5 días, no nos imaginábamos que la lluvia con la que nos despedíamos de Sydney, nos alcanzaría en su forma tropical en Cairns.

A pesar de todo, nos sigue gustando conducir, aunque Australia nos ha roto todos los mitos. Quizá por la lejanía, la mítica y enorme isla austral (de la que sólo hemos recorrido una pequeña parte) nos había creado una imagen que al menos hoy en día ya no corresponde a la realidad.

Nuestro super Hyundai

Nuestro super Hyundai

Tenemos que reconocer que en cuestión de servicios públicos tienen un sobresaliente. Tanto en las ciudades como en la carretera tienes a tu disposición baños públicos impolutos (en el campo con bichitos), mesas, barbacoas y hasta duchas, con lo que dormir en el coche se nos ha hecho mucho más llevadero y aseado.

Otro de los servicios que nos ha sorprendido son las paradas de café gratis que gestionan las comunidades de los pueblos a lo largo de la carretera. Con el lema ‘Stop, revive, survive’ y el reclamo de café gratis (aguado y soluble, pero café), tienen como objetivo conseguir que los conductores paren y descansen antes de continuar con su ruta y así disminuir el número de accidentes causados por la fatiga. Quienes están en estas áreas de servicio son voluntarios, lo que le da aún más valor a este proyecto.

Stop, revive, survive y ¡café!

Stop, revive, survive y ¡café!

Visas que echan humo

La salvaje Australia sigue teniendo un inmenso territorio sin habitar, pero las ciudades de la costa oeste se han convertido en réplicas californianas, eso sí, muy bien preparadas para el turismo, pero con poca personalidad y a precio de oro.

Tiburones a la vista

Tiburones a la vista

Con la calculadora en mano, contando hasta el último céntimo, comprando en el supermercado y hasta durmiendo en el coche unas cuantas noches, nuestras visas han quemado rueda en Australia y ni siquiera las torrenciales y tropicales lluvias de Cairns consiguieron apagar el humo para que nos reconciliáramos con los Ausies.

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Autor

Aún no estoy segura de si yo llevaré a la mochila o la mochila me llevará a mi.

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